lunes, 10 de febrero de 2014

Rico Perú - Todavía se puede comer barato




La oferta gastronómica del barrio se te va acotando y ya te conocés a los viejitos que toman café en el mismo bar de la década del cincuenta, el pibe con la bici que lleva las empanadas y la pizza del único lugar potable para el gusto de un tano, y esa heladería que sigue haciendo granizado de chocolate como si ayer hubieran festejado la llegada de la democracia.

Abrir horizontes es caminar 5 o 6 cuadras más de lo que uno suele caminar y adentrarse en un lugar nuevo, a sabiendas de los riesgos a correr. 

Si caminás por la avenida Rivadavia en el limite de Flores y Floresta seguramente cuentes con los dedos de la mano (que te agarrás el bulto para hacer el chiste típico) restaurantes que valgan la pena entrar a visitar. Entre la oferta disponible hay mucho restaurante peruano donde desodorizan con Aerosol Aroma Frituras del Bosque, que te ofrece poco y nada ganas para entrar a averiguar si se come o no se come bien.

Mirá que yo soy de esos flacos que no tiene drama si le gotea grasa por la mano hasta el codo mientras come un choripán y tiene que limpiarse con el costado del pantalón. Pero pasás por la puerta de estos bolichitos y tu vesícula segrega bilis sólo por el hecho de oler el ambiente.

Pero entre todo eso está Rico Perú.

Si bien el lugar tiene la decoración y la ambientación típica de un restaurante peruano (turístico) regular, lo mirás con otra cara por estar haciéndole la competencia a mucho antro-comés-sentado-sobre-las-bolsas-de-Asurín. La primera impresión es de un lugar limpio, y con espacio entre las mesas suficiente como para no sentirte camión de hacienda en Liniers.

Fuimos varias veces y aprendimos, también gracias al consejo de la moza, a pedir un plato para dos. Todo lo tenés que multiplicar por dos. Si el plato es para uno, es para dos, si una fuente es para 4, comen 8. Así. 

A veces creo que así como en las operaciones estéticas en Venezuela, en la cocina peruana triunfa el exceso. Nunca ponerse tetas normales, nunca un arroz Chaufa para el estómago de un ser humano. Siempre todo tiene que ser grande, gigante...

Y no es que uno se vaya a quejar por quejar de las tetas, pero me encantaría que los platos de la cocina peruana fuesen mucho más chicos, y por consiguiente más baratos, así las opciones son más variadas a la hora de sentarte.

Igualmente no sé para qué me quejo del precio si se come regalado. Compartiendo un plato, una bebida de litro (tienen desde Pepsi hasta Inca, limonada, y cerveza), gastás menos de 50 pesos por persona. Hoy, 2014, con un dolar a 12 mangos, estás hablando que te cuesta comer 4 billetines norteamericanos, como para ponerse en situación con el resto del mundo.

Seguramente salte algún infeliz a decirme que en Lima o Cuzco se come por eso o menos plata, bueno, todo bien, pero no me importa tu opinión flaco, porque en Buenos Aires hoy comés por menos de 50 pesos la opción de precio cuidado del Gobierno en Mc Donald's. Salvo el combo del Big Mac, no podés comer por menos de ese precio.

Tomando en cuenta que la comida es rica, quizás no sea la más rica que hayas probado, pero estando en la esquina de Rivadavia y Campana, donde podés tirar el auto sin que tengas que gastarte en el estacionamiento medido por la franela de un privatizador del espacio público, o llegar vía Subte de la línea A, a un restaurante cómodo, limpio, ordenado, y barato... ¿qué más podés pedir entre tanta hiperinflación de gastronomía étnica y nacional?

Vayan de a 4 y pídanse un ají de gallina, un lomo salteado y un par de postres, dos cervecitas e inviertan lo que les sobra de guita en un buen helado... el helado nunca está de más...





El Guerrillero Culinario

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3 comentarios:

Jimena Sequeira dijo...

Epa! Siempre cuando paso con el bondi, le hago idea. Mi novio siempre tuvo ganas de ir, y ahora con esta reseña, mepa que me voy a hacer una escapadita dominical o de sábado. :)

Anónimo dijo...

Jajaja me hiciste matar de risa con tu post, y ese lomo saltado de la foto se ve buenísimo, acá en Lima es mas papa que lomo.

Guerrillero Culinario dijo...

Estas en Lima. Tenés más suerte que yo que estoy en Buenos Aires :-(