miércoles, 9 de septiembre de 2009

(Internacional) Comer en París – A la vuelta de Diagonal y Esmeralda.


Evaluación general

Cocina:
Buena

Ambientación: Buena

Atención: Buena

Precio: Menú del día 10€ a 15€, por la noche 15€ a 35€

Ni Amelí ni Gerard Depardieu nos van a convencer de que en París se come bien si sos extranjero. Para tener una visión amplia de la gastronomía hay que pasar por todos los puntos de la ciudad, tanto los turísticos, como los más tradicionales, los famosos y los ocultos, y obviamente por Mc Donald's. La cadena de comidas rápidas no es igual en todos los países, ni siquiera nuestra archiconocida Coca Cola o su archienemiga Pepsi.

París es una ciudad interesante que termina siendo arruinada por el parisino. Así como considero que Argentina es lo que es porque está llena de argentinos; París parecía linda hasta que conocí al parisino, ser frío e indiferente que cree hacernos un favor por dirigirnos la palabra. El inglés es inexistente y la poca buena onda que tienen sólo se ve en momentos donde a ellos les conviene, como ser venderte un producto u ofrecerte un servicio. Fuera de esas contadas situaciones es mejor ir con su notebook porque hasta los teclados son diferentes y la comunicación se torna imposible.

Caminar por Recoleta o por algunas calles de microcentro lo hacen sentir a uno como en París (aclaración: París es mucho más limpio), construcciones frías y de cemento con un estilo muy parecido, calles con pocos árboles y veredas chicas, pero sobre todo, la comida de oficina.

Visitar París no es para cualquiera, pero siguiendo una línea de consejos se puede sobrevivir sin gastar dinero innecesario y aprovechando el tiempo. En mis dos viajes alquilé un departamento temporario a través de un sistema que se llama Homelidays por una semana situado en el barrio Le Marais, justo frente al famoso Centrè Pompidou, ubicación inmejorable, aunque la mayoría de los edificios no tienen ascensor, por ende subir 6 pisos por escalera es algo parecido a una jornada de tortura en la inquisición. Si te querés hospedar en París, te recomiendo tanto los distritos 1, 2 y 3. Las mejores opciones para recorrer todo a pie.

Quedarse en un departamento tiene sus frutos, la posibilidad de cocinarse para uno mismo. ¿Pero cómo? ¿Esto no es un blog sobre lugares para ir a comer? ¿Por qué tendría yo que cocinar?. La respuesta a esos cuestionamientos es: El Mercado.

París no tiene UN mercado, sino tiene varios meracaditos sueltos por ahí, similares al mercado de San Telmo o al que está sobre avenida Córdoba cerca de Callao. Los parisinos que están en el mercado son comerciantes, por ende sabrán entenderse con el cliente para ofrecerle cuanto producto necesite en la medida que se te haga fácil y sin mayores complicaciones y, lo mejor que uno puede obtener allí, es la variedad de productos diferentes a los que habitualmente consumimos, como por ejemplo el atún rojo.

Otra de las ventajas para los bebedores de cerveza es que se consiguen buenas cervezas a un precio más que razonable (se paga promedio 50 a 80 centavos de euro el porrón, salvo cervezas especiales de trigo de fermentación natural que puede valer 1,20€).

Entre las cosas que preparé, bien simples y básicas dado el tamaño de la cocina, dos filet de atún rojo grillados con unas papines andinos sobre una crema de queso camembert (otro de los factores importantes por los que es interesante ir al supermercado, tienen los mejores quesos del mundo).

Dejando de lado la gastronomía en el hogar, habrá que tener en cuenta ciertos tips a la hora de ir a comer.

Primero y principal, el menú del día será siempre la mejor opción para consumir, supera por mucho a la elección a la carte, la que casi no varía en cantidad o calidad pero sí en precio final de la cuenta. La cocina parisina de medio día es parecida a la cocina no étnica de microcentro, o sea, pollo al horno, cerdo al horno, carne al horno, con papas, o ensalada, no mucho más que eso, con algunas pequeñas variantes como la sopa de cebollas (la cual nunca tuvo el mismo sabor de un lado a otro), o los escargots (caracoles) o el famoso canard confit (pato confitado) que no es más que una pata de pato cocida dentro de materia grasa, no muy sano, pero tampoco peor que un revuelto de gramajo porteño. Una gastronomía muy básica, simple, cocciones preferentemente largas y alimentos que se repiten en uno y otro restaurante, sea de la zona más económica como el Barrio Latino (cerca de la universidad) o la zona más canchera como puede ser Louvre o jardines de Luxemburgo. Sigue siendo una opción más que saludable si la comparamos con gastronomías como la Madrileña o la Londinense ya que se basa en alimentos básicos y no tanto fiambre o fast-food, aunque el patè parisino es una especie de leberwurst especiado increíble, el cual recomiendo probar, junto con el pato confitado que allí sale como opción básica y acá en Argentina se factura a modo de número telefónico. Lugar recomendado, el L'Excelsior Bar, en Rue du Renard 20, distrito 4. También uno en la zona del Sacre Cour, se llama Tartempion, queda en Rue du Mont-Cenis 15 bis.

Más allá de la gastronomía básica de día de semana al medio día, hay dos diferentes lugares, de los cuales uno no vale la pena y el otro sí. Para empezar con lo malo, la gastronomía elite en París resultó ser parcialmente insulsa, con un emplatado mediocre y un servicio que merecía un empujón.

Fui a comer a Le Ciel de París, restaurante en el piso 56 de la Tour Maine Montparnasse (es cierto que tienen una de las mejores vistas de la ciudad), con la idea de probar lo que me habían enseñado como la gastronomía que definió al mundo, pero para mi desilusión me terminé encontrando con una carta sólo en francés, lo que me molestó ya que el maitre tuvo que explicarme cada uno de los platos que ofrecían, los cuales venían con una decoración demasiado básica y con falta de esmero, así como sabores que no eran nada del otro mundo, sin jugar con texturas ni mucho menos ¿Dónde está la famosa gastronomía parisina de nivel? Sólo los postres estuvieron a la altura del restaurante, aunque no eran originales, tenían una vuelta de tuerca especial, como el tatín de ananá con pimienta.

Pero también están las cuevas donde se come bien. Le digo así porque era realmente una cueva, uno de los restaurantes era Chez Robert et Louis, un bistró simple que por fuera nada más tenía unas puertas rojas con cortinas cuadrillé que impedían que se vea hacia dentro; restaurante que visitó el genio de Anthony Bourdain en uno de sus programas No Reservations. En el lugar se come básicamente carne, y carne y más carne.


Fui al subsuelo, muy ruidoso pero acogedor, y me sentaron en una mesa de 6, con dos italianos y dos jóvenes que no recuerdo si eran de Noruega o Nueva Zelanda, gente macanuda. El plato típico que se pide ahí es una especie de bife de chorizo cortado a lo largo, el cual con mi francés ultra básico lo pedí en su punto de cocción Tres Bien Cuit ("tré bian cuí"), y me lo trajeron bien rosado, dato que ya tenía de antemano porque sus puntos de cocción difieren de los que tenemos en argentina. La carne seguía siendo increíblemente suave, sedosa, con una acidez fenomenal, como esos cortes de carne madurados. Venía acompañado con una ensalada típica francesa de hojas verdes junto a una salsa similar a una tártara pero más ácida. Se come muy bien, a un precio de 27€ por persona incluido el vino (el cual casi siempre es mejor pedir el vino de la casa, un vino muy suave, frutado y que suele acompañar bien casi cualquier comida) y un Crème Brûlée.

La atención no cuenta con mucho esmero en casi ningún restaurante, pero no llega a ser obscenamente maleducada como en Madrid ni tampoco llega a ser un servicio tan acelerado como en Italia. Siempre recomendado llevar un pequeño anotador con los platos y alimentos básicos traducidos así se hace más fácil la estadía, así como no olvidar que la carne la comen cruda (sí, realmente cruda). Tampoco caigan en el chiste de ponerle mostaza de dijon en cantidad a una comida, les aseguro que arde más que la pasta de wasabi.

Actualización 2010

A veces hay que caminar y meterse cerca de los lugares poco turísticos para comer bien, como fue en un restaurante pequeñito a media cuadra de la Bolsa de París, zona en la que no hay casi nada para hacer como turista pero donde el “viajero” la pasa muy bien. En este barcito probamos un cerdo con zucchinis asados y puré de papas excelente.

También típico de París el otro plato fue el pato, que como siempre sale, semi crudo junto a unas papas asadas fue un boom. A todo esto hay que recordar que nunca van a cocinarnos el pato bien cocido, no porque se ponga seco o duro, sino porque para ellos el pato se cocina así y es de la misma forma que no van a hacer una sopa vietnamita que no tenga cilantro o picante.

Lo bueno de la pastelería Parisina es que uno puede comer cosas que en pocos lados las conseguiría en Buenos Aires pero allá salen como el Pancho y Coca de microcentro. Entre todo lo más significativo es el famoso escargot (que en francés significa caracol) y es una masa de pan de brioche llena de chips de chocolate.

Después de caminar y caminar mucho buscando un bar recomendado por Constant Anee (dueño del bistró A Nos Amours) llegué y ¡Me enteré que abría a la noche! Por ende seguí caminando y encontré otro barcito en la zona norte de París donde volví a probar la primer entrada que había comido el año pasado, el paté al champagne. Si hay algo que representa a las entradas típicas para comer en París es este paté.

Por otro lado también había de entrada arenque fresco ahumado, riquísimo  sobre el mismo colchón de verdes y la misma salsa agridulce de mayonesa, mostaza, vinagre y vino blanco.

Como platos principales se podía consumir una carne guisada similar al bife cortado transversalmente con el mil hojas de papa, crema y queso que están el la mayor parte de las confiterías como La Diva.

Otro de los platos era un brochette de diferentes cortes de carne (cerdo, ternera, pollo) junto con unas batatas fritas, sabroso, rico, simple. No puede faltar en la gastronomía francesa el crème brûlée, ideal para una tarde de frío.

Receta francesa: morcilla con manzana asada

Receta: mostaza casera estilo Dijón

Receta: Paté

Receta: Peras al Malbec




El Guerrillero Culinario

6 comentarios:

Humpty Dumpty dijo...

¡Los chicos que estaban en la mesa con nosotros eran de Rp Checa!

Amé Paris, pese a los altaneros y maleducados parisinos, y su gastronomía decadente.

Leandro dijo...

Recíen descubrí el blog, está genial, después me leeré los demás artículos. Igual tengo que disentir, para mí en el rubro de comida "standard" en Francia en general se come bien en todos lados. Es decir, vos te sentás en cualquier lugar, y lo que te traigan va a estar cocinado con cierto esmero y va a estar rico. No te van a traer un guiso lleno de grasa como te puede pasar acá, una fritura chorreando aceite o una tarta que en el relleno le ponen semola para abaratar costos y llenarte. Nunca te van a traer una carne hecha suela, una salsa fría o una ensalada Cesar sin aderezo Cesar (como me pasó ayer en "Las Lomitas"). (Obviamente que esto no se aplica a los restaurantes mega turisticos que por norma general apestan en todo el mundo, no).

Después tenés razón en todo lo que decís, los parisinos son insoportables y pedantes y los mozos no se que problema tienen tienen muuuy poca predisposición.


Aunque para mí lo peor de París es la sobreabundancia de japoneses, insoportable. Me contaban que en Japón hay un sindrome psicológico parisino. Según me dijeron, los japos son como maquinitas que laburan todo el día de modo eficiente, y por esto todos sueñan con París. Un lugar romántico, lleno de artistas bohemios que no les preocupa el dinero y solo se preocupan por su arte... y llegan a París y se dan cuenta que son todos unos fríos HDP que les quieren sacar dinero en cuanta oportunidad tengan.. Y ahí el Japonés se desilusiona y se deprime. Que locos que están los japoneses. Saludos!

Le Cuisinier dijo...

La crítica a la comida de todos los días fue comparando más con otros lugares de europa, como ser Italia, donde la gastronomía del día a día es muy buena, y pasás a París donde la comida es medio pedorra. No es mala, prefiero esta gastronomía que pasármela comiendo fiambres todo el tiempo (el ácido úrico se me va al cielo).

La comida de todos los días acá no es guau, pero tenés la ventaja de variedades en platos, y ni hablar si comparamos la gastronomía de nivel, ir a comer a restaurantes en Argentina de un precio medio tirando a alto es toda una experiencia, en París fue algo así como "sáquenme la plata por esta mierda". En eso me quedé desilusionado.

No sabía lo de los japoneses. Igual no tienen problemas, así que se buscan problemas en cualquier lugar del mundo. A mi me mata el símbolo de la V con los dedos que hacen en las fotos, ¡¿serán peronistas?!

Muy bueno el blog tuyo, lo conocí por Caro, estuve leyéndolo y me gusta mucho la forma en la que escribís y la forma de describir las vivencias, ya me leí hasta la página 13...

. o O M e l i S e r O o . dijo...

Lio, no seras muy duro con los parisinos? parte del charme de paris es precisamente tener esos malhumorados habitantes y los mozos que te odian... es parte del paisaje!
Besos
M
PD - los papines con morrones MMMMMMMMMMMMMMMMMMiam

Leandro dijo...

Muchas gracias por el comentario del blog. Con el tema de la comida, te doy la derecha. En Italia es una maravilla (salvo el detalle de las pizzas gigantes que te recalientan la porción). Yo llegué a la misma conclusión cuando estuve en Europa, a nivel gastronomía clase media-alta en Argentina comés mejor que en la mayoría de Europa. Acá vas a cualquier lado y mal que mal intentan hacerte algo gourmet. En Europa es como decís vos, tenés el boliche del menú ejecutivo, lugares pretenciosos que te matan y la comida no dice nada, y si querés comer algo verdaderamente bueno tenés que ir al Fat Duck o al Bulli y pagar 500 euros.

Le Cuisinier dijo...

Melina:

Capaz yo soy medio pretencioso y me quejo de lleno. Si hubiese empezado el viaje desde París capaz no era tanto el choque cultural y social, pero empezando desde Italia la distancia entre ciudades como Roma y París se hace gigante. El italiano, con todo lo malo que tiene (como maneja, son más sucios, son gritones, hacen quilombo) siguen siendo mucho más sociables y dados que los franceses. Capaz mis vacaciones se vieron frustradas por hablar inglés (intermedio), italiano (básico) y portugues (básico), y no poder encontrar como comunicarme con los que te atienden en Informaciones... Creo que los de informes están para socorrer al turista, no al parisino. Pero bueh, visto a lo lejos no es tan grabe. Capaz en Ginebra (cantón frances de Suiza) la gente era más piola y, aunque estuvimos solo 2 días, intentaban ponerle onda. Igual nunca me trataron tan mal como en Madrid a la hora de comer. ¡Que le den por culo!

Leno:

Extraño la pizza italiana cual traviata con queso y alcauciles! Es cierto, salvo lugares contados en europa como el Bulli o Fat Duck se complica. Acá hay un par de lugares que hacen degustaciones de menú fijo de varios pasos (siempre de 7 a 11 pasos) por precios que no son tan privativos como los del Bulli.