jueves, 6 de enero de 2011

(Internacional) Comer en Berlín - Cosmopolitamente económico

Evaluación general

Cocina: Excelente
Ambientación: Muy buena
Atención: Buena
Precio: de 7€ a 35€

Berlín es especial. De todas las ciudades que visité, Berlín está en el top junto a Roma (está bien, tampoco conocí 200 ciudades, pero dentro de las capitales puedo decir que están lejos del resto).

En nuestro caso visitar Berlín en pleno invierno fue una experiencia tanto divertida como especial. Gracias a que tienen un servicio llamado JetExpressBus TXL que hace el recorrido desde el aeropuerto hasta Alexanderplatz, no hay que pensar en pagar un taxi o un transfer para que te dejen en el centro de la ciudad. El pase de subte cuesta un poco más de 2€ pero, como muchas otras ciudades, siempre vale la pena caminarla (salvo Londres que es demasiado grande).

Berlín en invierno es frío, muy frío. Pero a ese frío hay que buscarle sus lados positivos. Por una parte uno puede disfrutar de todo tipo de comidas sin miedo a los kilos de más ni los calores por platos impetuosos y contundentes. Por otro lado podés tomar una regia cantidad de bebida (vino y/o cerveza) que el frío hará todo lo necesario por espabilarte como una cachetada de Moe Howard.

Si en Buenos Aires se come el choripán, en Ámsterdam se come el arenque y en Madrid se come el bocadillo de Jamón, en Berlín el must es el pancho. Los panchos son todos diferentes, desde la Frankfurter Würstchen (Salchicha de Frankfurt), la Weißwurst (salchicha blanca) hasta la más típica y requerida Currywurst (salchicha con kétchup y polvo de curry), lo más notable y “simpático” es que siempre se sirva en un pan del tipo figacita de manteca. Algunos lugares la ofrecen en una cajita de cartón, cortada en trozos y servida con un tenedor para comer como si fueran salchichitas de copetín. El sabor de la salchicha es más ahumado, con una piel ligeramente firme y bien dorada, crujiente, pero lo que las hace más especiales es este kétchup con salsa de curry que le da su touch personal.

En Bier's Friedrichstrasse (Friedrichstraße, 142, cerca de la Universidad Humboldt) pudimos comer una excelente Currywurst de parado, algo rápido, entre los diferentes universitarios, trabajadores y transeúntes que necesitaban de un rato fuera de la nieve y el hielo que te congela los huesos. Es un lugar bien típico, como nuestro Pancho 46.

La gastronomía en Berlín te deja una grata sorpresa, tanto por los precios como por la calidad y la onda que tienen los restaurantes, bares y cafés. Si hay una ciudad no-comunista donde se puede comer barato es Berlín. De hecho más barato que en cualquier ciudad italiana o española. Abundan los cafés estilo palermitanos con pastelería universal (las típicas tortas de cada región más pedidas, mezclas de paninis con brioches).

Para tener en cuenta, los martes y viernes, en Maybachufer (U SchönleinstraBe), la comunidad turca tiene su mercado que incluye frutas, carnes, panes, ropas y telas. Podés encontrar las hojas de parra que envuelven el arroz (dolmas), todo tipo de panes (tanto turcos como centroeuropeos), quesos frescos, dulces, y unas buenas empanadas de carne o de espinaca para picar mientras te das una vueltita. Además de la Coca Cola podés disfrutar de la Cola Turka, que tiene el mismo sabor.

Recomendado por nuestro amigo berlinés Heiner, fuimos a comer a Monsieur Vuong (Alte Schönhauser Str. 46). Restaurante vietnamita donde un plato puede costar 7€ con toda la onda cosmopolita de una ciudad canchera. Probamos las típicas sopas de pollo, brotes de soja y verdeo, la fideos de arroz con verduras verduras. Súper especiadas, muy frescas y de sabor delicado, superaron las expectativas (considerando que ir en Buenos Aires a comer a Green Bamboo te puede salir un ojo de la cara). Es muy barato y adictivo.

Si lo que te gusta es ir a hacer “sociales” y tomar una cerveza, un trago o un vinito, pegado a Monsieur Vuong está el barcito también recomendado Pony Bar (Alte Schönhauser Straße 44). Si bien se puede confundir con cualquier bar de moda canchero como Ocho7Ocho o Million, me sorprendió la forma en que se divierten los alemanes. Cuando te das una vuelta por bares de Madrid notás que los españoles son muy quilomberos, ruidosos y sucios, así como por Ámsterdam andan borrachos por la calle (aunque no se peleen como en Policías en Acción). En Berlín la gente parece como sacada de publicidades de espumantes, donde todos son lindos, están bien vestidos y tienen onda. Algo así como el Afteroffice de OperaBay.

Hablando de gastronomía típica alemana hay dos restaurantes que recomiendo que nos gustaron mucho. Mutter Hoppe (Rathausstrasse 21, pegado al departamento que alquilamos en Alexandreplatz por la ganga de 360€ toda la semana) es uno de los recomendados en foros de viajes así que optamos por conocer su cocina. Para arrancar tienen carta en español (como así en portugués, italiano y demás idiomas). El interior es subterráneo con la decoración tan pero tan sacada del estereotipo alemán que no logré saber si era demasiado kitsch o en medio de Hamburgo o Colonia las casas se decoran de esa forma. La atención es menos fría de lo que podéschukrut es un gol para recuperar las calorías quemadas cuando tus pulmones se congelan al respirar el viento gélido. Si los platos de La Cabrera son grandes, estos ingresan en una nueva categoría Shrenk.

Por otro lado también tenés las dos salchichas alemanas de unos 26cm de largo cada una, con chukrut, papas y una salsa que usan en casi todas las comidas que es una especie de demi glace pero de cerdo. Es interesante, porque ni en Unterturkheim ni en ABC tenés el plato con estos sabores tan característicos (no te olvides que, como en casi toda centroeuropa a todo le ponen Kümmel).

Otro restaurante de este tipo de gastronomía berlinesa que nos gustó es Gambrinus (Linienstraße 133, cerquita de la casa okupa de tacheles). De buenos precios (como Mutter Hoppe y el resto de los restaurantes alemanes), preparan platos que tienen un poco más de agregado de verduras pero siguen manteniendo la idea de cerdo, salchicha, cerdo y más salchicha. Así como podés probar nuevas versiones del Goulash (en este caso era un guiso de carne, guiso de salchichas) pero con un huevo y crema agria, una de las ventajas es que todo lo podés maridar con Cerveza.

La cerveza alemana tiene una característica especial. Ellos fueron los creadores del Reinheitsgebot (un standard de pureza) por lo que las cervezas suelen tener un mínimo de calidad aceptable por más comerciales que sean, como se puede ver con la Erdinger. Otra ventaja a la hora de pedir una birra es que son fanáticos de la cerveza Weissbier, una cerveza más delicada hecha con trigo y muchas veces sin filtrarse, lo que la hace turbia y cremosa. Para que tomen en cuenta, un vaso de 500cc de Erdinger tirada está costando entre 2€ y 3€ en el restaurante.

Posterior a la entrega de mate, kilos de yerba, libros en español y un par de cosas más, mi amigo Heiner nos invitó a conocer un restaurante japonés considerado por muchos uno de los mejores (si no el mejor) de todo Berlín: Sasaya  (que queda en Lychenerstr. 50). Aunque él también tenía un interés especial por las asiáticas y le gustaba mucho una moza, debo decir que la comida japonesa que nos ofrecieron fue por sobre todas las cosas excelente. La propuesta no era netamente japonesa (había algunos rolls norteamericanizados)  pero tenían rolls más clásicos y cuenquitos con todo tipo de verduras, hongos y algas. Debo admitir que fue la primera vez que comí un sushi tan fresco, bien armado, sabroso y delicado.

Habiendo probado sushi en Buenos Aires de Furosato, Dashi y Samurai, sentí que en algo le estamos errando acá. Es cierto que no podemos luchar contra el paladar del cliente ni tampoco podemos pretender ofrecer un plato que refleje el 100% de los sabores cuando muchos de los productos son casi imposibles de conseguir (si uno encima debiera mantener un precio razonable para el comensal). Pero simplemente las combinaciones de pescado con queso (que puede resultar algo rico para el ya acostumbrado americano) no aparecieron entre las variedades que tienen disponibles con atún rojo, algas, pepino, salmón, piel de salmón frita, tamago (huevo) y cangrejo. En Buenos Aires, a veces, ocupan su tiempo inventando nuevos rolls con salsas agridulces y frituras cuando el éxito está en los sabores más delicados, suaves y puros.

Obviamente dejo para el final esa frutillita desconocida, esa pepita de oro, el lugar al que te gusta ir cuando estás de vacaciones en otro continente y querés conocer porque te parece especial y muchos no tienen ni siquiera idea de su existencia. Forum (como se llama al lugar durante la noche, Fehrbelliner Str. 57) es un concepto tan novedoso como entretenido. Al ingreso se paga 2€ (se coloca en una botella de vidrio gigante de esas viejas donde venían las aceitunas) y se adquiere una copa de vino, la cual se tendrá que devolver al finalizar la velada. Acto seguido se habilita una barra con platos, cubiertos y servilletas para ir a elegir entre algunos alimentos que nos ayudarán a disfrutar de la experiencia sin ser el fuerte del lugar. En los minutos siguientes irán abriendo botellas de vino, champagne, espumantes y sidras de todos los países, variedades y estilos. La idea es acercarse a la mesa y, después de un rato haciéndose el interesante  y conocedor que lee las etiquetas de vinos como el Nero D’Avora Argonese, Viña Vilano Ribera de Duelo o Ibice Tempranillo Merlot, se elije y se llena la copa. Este acto se repetirá durante toda la noche, probando desde vinos tintos españoles, italianos, alemanes, noruegos o franceses hasta sidras de pera o manzana, pasando por espumantes y champagnes (D.O.C.) que pueden ir desde un extremadamente seco Nature hasta un Doux que tiene más de 50gr de azúcar residual por litro. Al final de la velada uno tiene que pagar el fair-price que le parece, a lo cual los dueños nos comentaban que suelen ser coherentes y la gente deja más de lo que cobrarían ya que el valor se traduce en el momento que uno pasa y no el el producto que está tomando.

La hermosa experiencia de degustar desde oportos portugueses a vinos tintos españoles y grandes espumantes franceses se complementó con el frío y la nieve que chocaba contra nuestras caras a la hora de volver caminando a la 1 de la mañana, con el nivel de alcohol suficiente en sangre como para sacar Shell V-Power con una jeringa, uno de esos momentos que te quedan grabados en la mente de una forma tan real que tan solo recordarlos te hace sentir esa sensación de fresco que alivia el estado de ebriedad; uno no puede reconocer si es a causa del vino o si es Berlín la que te enamora y se te graba en la retina, las papilas gustativas, el olfato y todo terminal nervioso que guarda esa sensación de palcer y felicidad.

Perdonen los que sueñan día a día con París; perdón con la frase más célebre de Casablanca pero Siempre tendremos Berlín.


Algunas fotos y comentarios.

Los viernes y sábados podés encontrar este tipo de puestos en las plazas, con todo tipo de salchichas ahumadas, vino, cerveza y gaseosa.

La barra de Monsieur Vuong, el restaurante vietnamita de precios bajos, platos ricos y gente con onda.

Otro de los platos de Monsieur Vuong.

Panini y café con leche, una de las opciones para picar algo en cualquiera de los barcitos con onda.


Mercado turco de Maybachufer.
Mercado turco de Maybachufer.
Yo con mi Cola Turka en el mercado de Maybachufer.

Restaurantes que pudieran haber sido sacados de Gorriti y Serrano abundan por la capital con propuestas clásicas con su toque original.

Una versión moderna de la salchicha con spatzels, guiso de lentejas y mostaza picante.




















El Guerrillero Culinario


7 comentarios:

Anónimo dijo...

Berlin... que ciudad!! y qué rico el currywurst! Para mi, estos son los tres mejores lugares de Berlin para comprarlos: http://www.tipsdeviajeros.com/home/showTip/649/donde-comer-los-mejores-currywurst-de-berlin

Anónimo dijo...

como se llamaba el restaurante Japones??? Leí todo pero no logre encontrar el nombre, podrias decirmelo por favor, me encanta tu post es muy informativo muchas gracias.

Le Cuisinier dijo...

Gracias por hacerme ver ese detalle. Más tarde estaré subiendo los datos. Te adelanto la web:

http://sasaya-berlin-en.tumblr.com/

Ibette dijo...

Me encantó tu Blog! Lástima no haberlo leido antes de conocer Berlín! Sólo estuve 3 días y la primera noche a duras penas llegamos a un bar español, ¡tortillas y tapas! En fin, haré fuerza por volver y conocer tus recomendaciones...

Ibette dijo...

Me encantó tu Blog! Lamento no haberlo leído antes de conocer Berlín.
La primera noche, a duras penas llegamos a una especie de fonda, española, ¡tortillas y tapas!
En fin, buscaré una nueva oportunidad y ahí sí visitaré tus recomendaciones...

Anónimo dijo...

que buenos todos loa datos!!, ahora una preguntita... como se llama y donde queda restaurante japones ???

Le Cuisinier dijo...

Japanese Restaurant Sasaya

Lychenerstr. 50
10437 Berlin Germany (Prenzlauer Berg)

Our opening hours:
Thursday thru. Monday
noon- 3:00pm ( Last order 2:30pm )
6 - 11:30pm ( Last order 10:30pm )

For Reservations please call us during our opening hours.
Tel : +49 30 4471 7721

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