lunes, 6 de diciembre de 2010

Los Carritos de la Costanera - El fast food porteño

Nombre: N/A
Tipo: Carrito
Estilo: Parrilla
Teléfono: ¡Ja!

Evaluación
Cocina: Muy Buena
Ambientación: Depende de cómo se lo mire
Atención: Buena
Precio: variable pero muy barato
Ideal para: Amigos, Familia, Turistas

Últimamente se le está dando mucha prensa a los restaurantes peronistas, como si los carritos de la costanera no representaran a la gastronomía peronista con vigencia en los últimos 50 años.

Como comentaba Joaquín Hidalgo en la nota de Planeta Joy, no hay nada menos peronista que te fajen con el precio. Ni hablar de los nombres, Un Café con Perón o Juan Domingo Resto Bar es la misma bizarrés que tener un McDonald’s al lado del Museo del Comunismo (Praga). La idea de hacerle creer a la gente que uno come en un restaurante “peronista” es muy buena, desde el punto de vista monetario, para el dueño. Lástima que atente contra la inteligencia del comensal haciéndole creer que un Resto Bar regenteado por un comerciante que tiene un BMW y viaja a Miami a comprarse la última temporada de Diesel y Hugo Boss pueda tener algo que ver con el peronismo.

¿Llevaría a alguno de esos lugares a un amigo extranjero que quiere conocer la gastronomía típica de Argentina? Ni soñando.

Los carritos de la costanera son un must tanto para el turista como para el porteño; porque me atrevo a decir que muchos pseudo-sibaritas/gourmands/foodies nunca probaron un buen choripán cocido a la vera del Río de la Plata y los despegues de aviones de Aeroparque.

La cosa es así, primero hay que elegir el lugar, ambos tienen sus características. Está la zona de costanera norte (Aeroparque) donde podés comer un choripán al mismo tiempo que disfrutás (o sufrís) viendo como salen aviones con otros afortunados que se van de paseo.

Si no, tenés la zona de costanera sur, cercana a Puerto Madero (mucho más cómoda y accesible para el turista) con más espacios verdes para tirarse a tomar sol o pasear por las ferias de cds truchos e indumentaria de dudoso origen.

Ya en el lugar, resta dar una vuelta entre los diferentes puestos que hay para elegir el que más nos guste o tienta. En regla general cada uno de los puestos tendrá una mesa donde podremos aderesar nuestro alimento, que consiste normalmente en sandwich de bondiola, de hamburguesa, de vacío, choripán, etc. Suele haber varios bols con cebolla y ají picado, cebolla en juliana (es demasiado adjudicarle juliana a ese corte), algo de lechuga medio quemada por el sol, tomate y las salsas que tienen las 100.000 bacterias por mililitro que eliminaron de la leche los de Mastellone en la pasteurización.

Por regla general (implícita) cada restaurante tiene un grupo de clientes (segmento de cliente) y rara vez aparece otro de un grupo completamente distinto. Salvo estos lugares. Pancho 46, por ejemplo, recibe tanto al estereotipo de gorrita, zapatilla con tapones y buzo capucha junto al ejecutivo de zona norte y al pistero hijo de papá y mamá que lo mantiene. Y es muy interesante encontrarse con ese grupo tan heterogéneo que convive sin grandes conflictos. Una regla importante, comer con las piernas abiertas. Sí, seas del grupo que seas, aunque parezca un tanto ordinario, no falta el que se mancha con una gota de grasa del sabroso choripan que deja su marca en el pantalón que pensabas usar durante el resto del día y ahora, inevitablemente, deberá terminar en el lavarropas con un buen quitamancha.

Dependiendo del lugar vas a tener opciones como hamburguesa con o sin cebolla frita (en la misma placa donde cocinan las hamburguesas, las bondiolas, los chori, etc.), bondiola con o sin huevo frito, sandwich de vacío.


Si tenemos que recomendar, los que fuimos ya unas veces y no nos traicionaron nunca fueron: Los Hermanitos (en costanera norte) y Mi Parrillón (en costanera sur). Uno que era muy bueno y no lo volvimos a ver hace años es El Chapulín.


Receta: Bondiola braseada con 3 horas de cocción



El Guerrillero Culinario


6 comentarios:

Pablo dijo...

Nooooooo, muy buen post. Muero por cualquier clase de comida de la costanera.

Le Cuisinier dijo...

Por ser argentinos tenemos dos grandes ventajas.

La primera es que, sin saberlo, comemos en lugares que parecen finos pero en realidad maltratan a los alimentos y, muchas veces, si lo vieras crudo no lo comerías en tu casa.

La segunda, como no tenemos buenos controles bromatológicos nuestro organismo se acostumbró a consumir bacterias en exceso, como suele pasar con los fiambres, quesos y lácteos en las góndolas de los supermercados chinos, así como los panes que empiezan a descomponerse antes de la fecha de vencimiento.

Lo bueno de todo eso es que, si no vivimos intoxicados en el hospital, tenemos un organismo que tolera cualquier comida en la calle, cualquier carrito de costanera y, seguramente, la comida callejera en la mayor parte de las ciudades tercermundistas del planeta.

Lleven mucho repelente, una mantita para tirar en el pasto y una heladerita llena de cervezas. Después nos quieren hacer creer que la onda está en gastar $300 en Casa Cruz para pasarla bien...

Al dijo...

Realmente decir que "cualquier comida callejera en la mayor parte de las ciudades tercermundistas del planeta." muestra lo poco que se conoce el tercer mundo de primera mano. Yo agregaría que en comparación, Buenos Aires es de una limpieza intolerable. Algunos para probar sin irse muy lejos, deberían irse a Liniers a hacerle al anticucho en la calle. Muy bueno.
Y lo de las bacterias también deberian llegarse un día, fuera de horario, y pasarse, por ejemplo, por la cocina del American Club, no se enojen, hay muchiiisimos más.
No creo q prueben bocado por un buen rato después de eso. Supongo que eso concuerda con la primera de las "ventajas".

Anónimo dijo...

Todo muy bueno muy gourmet, típico de chori argentino, y que pasa con la higiene, con el agua potable, donde queda la calidad y el aseguramineto de la inocuidad del alimento al consumidor norma ISO22000, hay que ser consciente que las enfermedades por alimentos hasta nos pueden llevar a la muerte, mas también que da cada diarrea le cuesta a una ciudad mas de $2000 entre remedios, días tomado en el trabajo, saneamiento ambiental, riesgo de contagios a otros, etc. La comida debe ser con conciencia

Anónimo dijo...

Los carritos de la costanera cambiaron mucho desde que esta Macri, una ordenanza municipal les prohibe usar carbón para cocinar los choripan,(porque contaminan el hambiente con humo) justamente la caracteristica principal estaba que se hacían con carbón lo que les daba el exquisito gusto y ahoran lo cocinan a gas (no tienen Sabor).Pero a quien le puede afectar un poco de humo?, de un lado tenes el río mas ancho del mundo y del otro el enorme espacio libre de aeroparque,el humo era la antesala de pasar un buen rato comiendo un clásico choripan.Los carritos de costanera norte lo hirieron de muerte desde que prohibieron el transito de camiones por costanera y los obligan a transitar por la nueva autopista que va entre las vías del Belgrano Norte y el aeroparque. Cuando circulaban los camiones por costanera paraban los camioneros a comer un choripan y a estirar las piernas por un rato antes de emprender el largo viaje,es decir le quitaron mucha clientela.No conozco la situación de Los carritos de costanera Sur , pero los de Costanera Norte ya no son lo que eran perdieron mucho de su encanto,eso da cuenta de que tengo algunos años.

Calvin Luke dijo...

Qué lastima la ciudad obligó a todas los puestos a convertir a las parrillas de gas . Además, deben ofrecer los mismos condimentos . Adiós tradición , la competencia , el capitalismo , y la elección . Y no mas cerveza. Ahora, es una porqueria!