miércoles, 28 de enero de 2015

Video kill the Blogger Star

No.

No se preocupen. Voy a seguir escribiendo.

El blog fue el comienzo de este viaje de sensaciones que funciona, en cierta forma, como vía de escape a las cosas a las que no estoy obligado a hacer.

Un día me puse a filmar. Soy leonino, siempre me va a gustar mostrarme o intentar llamar la atención, y esto de las redes sociales y
los medios audiovisuales son ideales para compartir. 

Hoy en día me encuentro en ratos libres de mi trabajo escribiendo ideas en mi agenda vieja del 2014 con títulos de recetas y detalles que me gustaría contar, y mientras vuelvo en colectivo hasta casa voy mensajeándome con mi mujer viendo qué le gustaría que cocine así me organizo; paso por el Mercado de Velez Sarsfield que tengo a tan solo 3 cuadras, compro alguna verdura, alguna carne, lo que me haga falta, y vuelvo a casa, un poco agobiado por el calor, otro poco cansado porque para mí el día recién comienza.

Pero me encuentro feliz. Me pongo el delantal, limpio la cocina, acomodo los ingredientes, empiezo a presentar todo sobre la mesada al mismo tiempo que relojeo la batería del celular para estar seguro de poder filmar todo sin problemas.

Y se me va el cansancio, el calor, el agobio. Por un instante me renuevo, apoyo el dedo índice sobre el símbolo que permitirá filmar toda la receta, tomo aire, más como si estuviese entrando a la cancha, a jugar la final del Mundial, y comienzo.

Comienzo a ser feliz haciendo lo que me gusta.

¿Cocinar? No sé si es exactamente cocinar lo que me hace feliz. Eso lo hacía antes, me gustaba, pero no era del todo especial. Me sentí feliz en esos momentos donde quería agasajar a mi mujer con una cena romántica, o cocinarle un buen asado a mi vieja que ama juntarse en familia, o mismo preparar un menú de 3 o 4 platos y otras tantas cosas para picar para mis amigos. 

Entonces lo que me hace feliz es compartir.

Yo creo que cada uno nace con algo. Me hubiera encantado nacer con la facilidad de tocar la guitarra, de cantar, de pintar, inventar la vacuna contra el HIV o cualquier cosa que pueda compartir con los demás. Pero me tocó nacer con la habilidad de deshacer toda la parafernalia elite de la gastronomía en algo tan simple como cocinar. Compartir esas cosas que muchos intentan mostrar complicadas, pero que se pueden hacer de forma muy fácil.

Compartir mi cocina.

No me interesa ser un Chef, un jefe de cocina, porque para la estrategia tengo el T.E.G. guardado y cuando quiero lo saco y me divierto un rato con mis amigos. Me interesa la cocina, los cuchillos, las sartenes, los fuegos, hacer. Y me gusta compartirla.

No les enseño cocina. No, para nada. No soy un profesor. Sólo quiero compartir lo que hago, y que eso los movilice a ustedes, los incite, les provoque algo dentro que los lleve a compartir también la cocina con los demás.

Porque a veces tenemos que darnos cuenta, y dejar de esperar que la felicidad venga servida, cuando somos nosotros los que tenemos la receta, y los ingredientes para hacerla. Uno puede disfrutar de un vino, de una cerveza, o de un exprimido de naranja con jengibre y ser feliz así, por un pequeño ratito, al menos una vez al día.

Hoy por hoy, llego a casa, y Nana me mira sonriendo emocionado porque me gusta cómo salió el guacamole en la cámara, me doy cuenta de lo más importante. Que estoy sonriendo. Y si sonreír como un chico por hacer lo que me gusta no es ser feliz, definitivamente no sé qué es la felicidad.

Por eso los invito a mi Canal en YouTube. Suscríbanse, no les cuesta nada, y a mí me da más fuerzas para seguir remando esto que hago sólo con la ayuda de mi mujer y, mi vieja y algunos amigos. No tengo un canal de televisión que me banque. De todo nos encargamos nosotros.

Pero los tengo a ustedes, que con un Me Gusta en Facebook, un Follow en Twitter o Instagram y suscribirse en YouTube, me ayudan a seguir compartiendo. Mi pasión. Y creo, la pasión de ustedes también.

Cocinen. Es la forma más fácil de ser feliz con uno mismo.






El Guerrillero Culinario


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5 comentarios:

Natalia Montero dijo...

Hermosas palabras! Compartir la pasión de uno mismo, porque eso te hace feliz es simplemente...hacer feliz a los demás!

Romina Hz dijo...

Sos muy genio Guerri!Acá otra leonina que te sigue desde Cemento (lease primeros posts del blog, aunque no se como caí acá ¿?) Creo que me sentí identificada con eso de que, mas que cocinar, me gusta compartir. Aunque todavía no superé el pánico escénico como para compartir lo que hago con otros que no sean mi familia, y mi marido sea un troglodita gastronómico que me coarta la creatividad pero festeja mas mi pastel de papas que a River campeón (ponele).Seguí así que vas a llegar lejos lejos y sos un modelo a seguir para todos los que nos gusta comer y compartir. Beso grande! Romina

Guerrillero Culinario dijo...

¡Gracias Natalia!

Guerrillero Culinario dijo...

¡Gracias Romi! Mientras tu marido se queje de la decoración pero se enamore del sabor, vas bien. Es normal que siempre aparezca alguno que no quiere nada decorado de forma muy loca ni sabores nuevos, pero a esos, como a los chicos, hay que enseñarles (porque no es educarlos sino enseñar, de mostrar) nuevos sabores, para que abran el espectro de intereses.

Sacate la vergüenza que ya estamos todos grandes para dejar de lado lo que nos gusta por miedo al qué dirán... Mostrate, cocinando, que se nota que es lo que te gusta =)

María Sol de la Cruz dijo...

Te sigo, te siguen mis hijos, que ya te reconocen por el dibujito de la gallina. Cocinamos desde siempre, compartimos el proceso y la comida. Esto es un círculo virtuoso: vos nos estimulás a cocinar, nosotros te alentamos a seguir generando. Genio, gracias.