lunes, 15 de diciembre de 2014

Lugares para comer elegidos del 2014

Se me ocurrió que podía hacer una especie de ranking al mejor estilo VH1 pero sobre los lugares que más me gustaron de este año. Aclaro que es meramente subjetivo, obviamente, porque el único fundamento para elegirlos es mi gusto.



La Pulpería del Cotorro (bodegón mediático)

Fuimos un par de veces a este boliche en Parque Patricios, esa zona perdida de la capital que no es ni la Boca ni San Telmo, más que nada porque odio a los trapitos y ya no da parar en Palermo para ir a comer y que
me extorsione un delincuente que privatiza el espacio público. 

Llegás y podés dejar tirado el auto en la calle sin problemas y podés pasar una buena noche siempre y cuando hayas reservado con anticipación (porque ya nos pasó de caer así nomás y que el salón esté todo lleno). El ambiente cocolichero y los carteles divertidos en la puerta le dieron a este bodegón una imagen folclórica especial. La gente se toma fotos (yo lo hice) junto a los carteles que escribe el dueño, en su mayoría, confrontando la política o hechos de actualidad. Puede que te saque una sonrisa o se te vayan las ganas de comer, eso depende de vos.

La cosa es que La Pulpería está siempre llena por algo muy simple: precio y tamaño. La calidad es igual a muchos otros bodegones; dudo que acá te comas el mejor bife de chorizo, pero que es grande y el precio es bueno, no hay dudas. La carta es lo suficientemente amplia para que nadie se queje de que "acá no se puede comer esto o lo otro". La postura del dueño lo lleva a tener un restaurante lleno todo el tiempo por el simple hecho de que, en vez de hacerse rico con 3 mesas, se asegura público constante por su buena relación precio/calidad.

Además no creo que vayas a Parque Patricios a experimentar gastronomía molecular, no?

Pepirí 400, Parque Patricios




Tarquino (La nueva gastronomía argentina)

No sé si te acordás de la frase "Caro pero el mejor". Aclaro siempre el precio porque tengo un público lector que, si en serio cree en mis crónicas, corroborará que suelo recomendar lugares baratos, o al menos, aceptables para el bolsillo de la clase media.

Con Tarquino me pasó algo especial. Tenía que recomendárselos más allá del precio. ¿Por qué?

Porque el lugar, a mi entender, lo vale. Vale cada peso que gastás para que te atiendan como si fueses el único comensal en el restaurante. Vale cada peso que gastás para disfrutar de una gastronomía original, con técnicas de avanzada, pero enfocada a respetar a nuestro país y sus productos. Vale cada peso porque realmente, para mí, lo vale. Si querés saber más, acá está mi crónica.

Rodríguez Peña 1967, Recoleta




Buena Birral Social Club (Cerveza como en casa)

Siempre que tengo un rato libre intento ir a Buena Birra a tomar cerveza con algo pasa llenar el buche. Lo conocí desde sus inicios y fui viendo la transformación que lo llevó a ser hoy uno de los bares cerveceros que más me gusta. 

Cambió su gastronomía, renovaron la carta, tienen las excelentes y distintas cervezas que hacía rato necesitaba Buenos Aires, y todo esto en un ambiente bien puesto, y un patio muy lindo para tomar una fresca. Si bien la nota es "vieja" hicieron muchas mejoras que valen la pena ir a ver.


Zapiola 1353, Colegiales.


The Beer RePublic - Jerome Palermo (la novedad birrera)


Cuando Eduardo de la cervecera Jerome de Mendoza me dijo que pensaba abrir un boliche con unos amigos en Palermo me alegré. Un poco porque me gusta el progreso de la gente honesta que la rema y otro porque me gusta la cerveza que hace. 

Aunque les costó mucho y la fecha de apertura prevista para principios de año demoró un poco, al fin y al cabo empezaron a darle competencia al cercano Antares, el único bar cervecero bueno de esa zona de Palermo. Tenés Shanghai cerca, pero como pasa con Antares, es una tortura estar parado más de media hora para poder tomarte una cerveza.

De este nuevo emprendimiento sólo me puedo quejar por la atención de un par de pibas que, más que mozas, deberían dedicarse a cualquier otra cosa que no sea recordar cosas. Fuera de estas chicas, fui, voy y seguiré yendo porque la cerveza es realmente excelente (y se destaca frente a lo que se puede obtener acá en Buenos Aires debido al agua que utiliza) y la comida también está buenísima, especialmente si tenés hambre voraz. 

Yo diría que lo conozcan. Vale la pena ir a probar el agua de deshielo de Mendoza, con los toques mágicos de Jerome.


Malabia 1401, Palermo.





Café Paulín (el que nunca le falla al oficinista)


Comer en el centro es todo un tema. Parece fácil, pero caés en el lugar equivocado y te comés un bife (y no de carne). La calidad varía mucho, los precios ya no se pueden prever. Pero con el boliche Paulín eso no pasa.

Es cierto que es un verdadero fast-food donde se come a las patadas, pero eso agiliza el recambio de gente para poder sentarse y disfrutar de uno de los mejores sánguches de milanesa de la Vía Láctea. La tortilla de papas, otra, como para que se te reviente el hígado mientras contestás WA en el grupo de amigos que se toman dos meses para organizar el encuentro de fin de año. Todo esto en precios acordes al tamaño de las porciones para compartir entre vos, el de seguridad del edificio, el de Informática (al que lo sobornás para que te habilite Facebook) y la minita a la que le querés tirar los perros. Porque si pensás comerte una porción vos solo, estás loco.


Sarmiento 635, Microcentro.




Blanch (tapeo que no es tapeo)


Se puso de moda decirle tapeo a picar un poco de todo. En cierta forma no me parece mal decir así porque se entiende y es mucho más corto que la frase completa. Además podés hacer el chiste "Vamos de tapeo, pi pi pi" y si no quedaste como un boludo seguramente le robes una sonrisa a alguien.

El tema es que Blanch está muy bueno para este tipo de "tapeos" que no son españoles. La idea del lugar es probar varios platos chicos, del tamaño de entradas, como para no quedarse en el clásico disco de cerámica de 30 centímetros repleto de milanesa y papas. Los platos vienen a tener un estilo asiático, fusionado con los gustos de los dueños, de los cocineros y de la gente que termina dictando qué es lo que sale más y qué se vende.

La atención es buena, el lugar está muy lindo, y el precio es acorde al producto que dan. Si bien no hice una reseña extendida hago expresa mi recomendación del boliche.


Angel J. Carranza 2181, Palermo




Cuina

Todos saben que no me banco Ramos Mejía por un tema de piel. Nací ahí, me crié entre Ramos, Haedo y Madero (Villa Madero, no Puerto Madero) y apenas pude me fui de ese barrio porque no me gusta la forma de ser de su gente. 

Debido a este rechazo es que casi no piso Ramos para comer, pero por suerte hay un par de ofertas gastronómicas aceptables (que son las menos) entre las cuales rescato a Cuina. Bolichito bastante nuevo, alejado del circuito gastronómico clásico lleno de autos amontonados, ruido y quilombo, este restaurante ofrece gastronomía rica, bien presentada, respetando los puntos de cocción y con un precio que, si bien no es barato, tampoco es caro en absoluto. 

Del resto de Ramos no digo nada, pero desde que abrió Cuina, la rompió.


Moreno 298, Ramos Mejía



Soberbia 22

Caímos acá porque nos falló Las Cabras, una de las parrillas que más me gustan de Palermo por su oferta "delicado-friendly" para los que te saltan con que no quieren comer asado y se piden una ensaladita. Como Las Cabras está siempre lleno fuimos a este restaurante en esquina frente a Sudestada (el que en su momento fue un golazo y ahora es una película de terror).

Sin saber cómo se comía nos metimos, familia completa, y experimentamos. Los dueños se ve que no tienen un pelo de zonzos y maximizaron la buena atención, la comida rica y los precios accesibles. Lejos es una opción mucho más barata de lo que uno cree que va a gastar. Hagan la prueba y me dicen. 

Guatemala 5600, Palermo



Perón Perón Resto Bar

Un buen restaurante en el 2013 que creció mucho en el 2014. Voy a ser sincero, antes era de terror. Pero desde que Gonzalo agarró las riendas de este potrillo el boliche se convirtió en algo excelente. Me explayé mejor en la nota que escribí pero básicamente es un restaurante donde se come muy bien, con atención buena y precios que son dignos de competir con muchos otros. La única contra, irreparable, es el ambiente lleno de peronistas que gritan y gritan, cosa que al principio parece divertido y a la media hora deseás tirar una granada. Pero como la buena comida lo vale, siempre me termino quedando y haciendo vista gorda a la militancia desenfrenada.


Angel J. Carranza 2225, Palermo



Modurang y Singul Bongul

Me encanta la comida coreana. Esto de andar comiendo mil cositas diferentes junto al arroz blanco me parece entretenido. Nada de comerse una colita de cuadril de medio kilo sin más que sal, acá se come de todo un poco. Agrupo a estos dos restaurantes por estar cerca y por ofrecer una gastronomía similar. El primero, Modurang, del cual escribí esta nota, es poco amigable con los occidentales para que te abran la puerta, pero una vez que estás adentro te atienden de diez. Se come muy bien pero ya se avivaron y no dejan que compartas plato. En cambio, en Singul Bongul, te abren la puerta sin dramas. Por fuera parece un Ciber oriental venido a menos. Por dentro también. Pero la comida es muy rica, sabrosa y barata. Ambos son buenas opciones si uno no quiere ir a los típicos como Bi Won o Una Canción Coreana. Aunque tampoco descartaría esas dos opciones.

Modurang, Bogotá 3588, Floresta
Singul Bongul, Morón 3402, Floresta 



El Guerrillero Culinario


https://instagram.com/guerrilleroculinario/https://twitter.com/LaGuerrillaFoodhttps://www.facebook.com/GuerrilleroCulinariohttps://www.youtube.com/c/GuerrilleroCulinarioOK





5 comentarios:

Jorgelina Velasco dijo...

Hola !! Te invito a pasar por mi blog. El tuyo está muy lindo!
www.travesiagastronomica.blogspot.com.ar

Alejandra Espinola dijo...

Me gustó mucho la originalidad. Buenos Aires tiene mucho que ofrecer en cuanto a gastronomía para que solo algunos lugares se pongan de moda y saturen en varios blogs. Te seguiré leyendo!

Mato dijo...

El agua siempre se toca para hacer cerveza. Lo de Jerome es mas marketing que otra cosa, independientemente de la calidad de la cerveza.
Mar del Plata tiene muy buen agua, pero Antares la modifica para hacer cerveza. Que sea de deshielo no implica nada a la hora de hacer cerveza. Que sea rica de beber no quiere decir que sea buena para hacer cerveza.
Solo ese comentario. Excelente blog!

German Tanhauzer dijo...

A mi entender tendrías que agregar el Cuartito y El buen Libro que son lugares obligatorios para los oficinistas por las perfección costo/beneficio.

Veroka dijo...

No me gustó Jerome, mala atencion, las mesas casi pegadas,la musica fuerte y mala, no podia escuchar a mi interlocutor, no vuelvo.