miércoles, 11 de marzo de 2015

Un resumen de momentos y cómo maridarlos con vinos

Cada vez que alguien comenta el hecho bíblico de que Cristo convirtió su sangre en vino pienso en qué es lo que diría mi análisis de sangre. Tipo: Cabernet RH Positivo.

La realidad es que está lleno de listados de “los mejores 10 Malbecs” o “Qué tomar por
menos de 100 mangos”. Pero quizás nos estaba faltando una lista de vinos asociados a momentos.

Porque tanto el vino, la cerveza, la comida, el pucho, la música o cualquier cosa que quieras disfrutar tiene un momento específico.

Sin ir más lejos (porque hace calor y no pienso moverme) si ves la lista de reproducción de mi teléfono que va desde INXS pasando por João Gilberto hasta Sigur Rós, indudablemente cada canción va a tener un momento para ser disfrutada.

Posta, no me veo haciendo pogo con los chicos escuchando una bossa nova.

Te guste o no, el vino es diferente de una cepa a otra. Entiendo a los viejos que juegan a las bochas, discuten sobre el Rodrigazo y recuerdan el plantel de River de 1962, y que todavía sigan pensando que todos los vinos tintos son iguales. Los entiendo porque en ese momento no se acostumbraba, en la Argentina, a hacer tanto varietal como ahora.

Pero los jóvenes y neo-adultos que no terminaron de madurar el día de hoy saben muy bien que hay diferencias entre uno y otro. No es lo mismo Malbec que Pinot, ni Salta que Mendoza…

Entonces, si no es lo mismo, ¿cuándo estaría bueno disfrutar de cada vino?

Pasé Navidad en Santa Fe con una temperatura moderada de unos 52ºC a la sombra del tapial. Y cada vez que me tiraba a la pileta empinaba la copa de un AMALAYA BLANCO (ese de etiqueta verde). Es un vino barato, que ofrece todo y más de lo que uno puede pretender por ese precio. Para tomarlo en la pileta, esperando a que baje el sol me pareció glorioso. Otro también rico y apto para quienes gustan de los vinos dulces es su hermano el el BLANCO DULCE DE CORTE, que tiene ese toque a mielcitas (como las que comías si sos argentino cuando eras chico). Ambos pileteros a morir.


Un vino que no dejaría de lado a la hora de disfrutar mientras estás tomando sol intentando ponerte morocho como mi cuñado Martín (imposible, agarra color de forma envidiable) es el CAFAYATE RESERVE TORRONTÉS de la BODEGA ETCHART. Está entre mis preferidos, más si querés gastar poco para un vino blanco de calidad superior. Se le nota la montaña, el norte, el calor de Salta, pero vos estás en la pileta remojando las patas y peleándote con tu suegra porque no quiere que te metas con filtro así no se engrasa el agua.


Cuando empieza a caer el sol y te das cuenta de que un par de botellas para varios no es negocio, lo mejor es pasar a otro blanco. Porque en una sociedad donde la monogamia es parte de las buenas costumbres, ya que no podés cambiar a tu mujer por otra, al menos podés cambiar de vino. A la sombra del árbol en la quinta te descorchás un HUMBERTO CANALE RIESLING y te das cuenta de que el calor no va a arruinarte las ganas de tomar un vino fresco. Al fuego lo apagamos con más fuego. Les va a sorprender lo espectacular que está este blanquito del sur con esa delicadeza y suavidad que nace del Riesling.

Son las siete de la tarde, hay que ponerle onda a la parrilla. Te hacen prender el fuego porque siempre podés ser el cuñado buena onda que se va a deshidratar por los demás. Venís de tomar dos blancos muy ricos y te das cuenta de que estás para algo más. AGUIJÓN DE ABEJA MALBEC ROSÉ. Si bien el argentino no es muy fan de los vinos rosados, creo que son cosas de la moda. Porque si te abrís este vino, casi... casi... que el asado se hace solo.


Se sientan tus amigos en la mesa. El menú ya sabés que es asado. Quizás tengas mil quinientos vinos para tomar en ese momento. Seguramente los mil quinientos mariden, porque entre nosotros, eso de maridar con UN vino es de dictador (se cae de Maduro ;-P). Ponete a pensar en los siguientes parámetros: amigos, lo cual significa la mayoría de las veces: economía de guerra, ahorro hasta en cordones de zapatillas. ¿Les vas a abrir un vino de 200 pesos? La mitad te van a mirar con cara de “cheto ricachón, te voy a clavar la llave en el capot de tu auto”. Por otro lado tenés chicos y chicas, pero no hablo de sexo, hablo de paladares. Están los que quieren el vino frutal, y los que quieren vino picante. Acá aparece el RENACER PUNTO FINAL CABERNET SAUVIGNON. A mi gusto, por menos de 90 morlacos, uno de los Cabernets más interesantes del mercado para quedar bien con todos, inclusive con tu bolsillo. Y como una sola botella para el asado da a miserable, te propongo comprar otro vino, completamente diferente, para que se den cuenta de que se puede jugar a ser sommelier con poca plata. El AMAUTA CORTE II (porque hay varios) de la Bodega EL PORVENIR es la mezcla exacta entre pimienta, frutillas, mermelada y vino. Otro vino accesible que van a disfrutar con ganas.


Ponele que, en realidad, tu viejo tiró un lechoncito a la parrilla y lo dejó tomando calor desde las 8 de la mañana, porque ante todo tu viejo se levanta a las 6 para leer el Clarín y enterarse de lo mismo que vio ayer por TN, pero esa costumbre no se la sacás con nada. El lechoncito está tomando color como Cola Reef la segunda quincena de enero. Papá se merece un vino intenso, pero que no lo haga pensar que sos demasiado sofisticado como para vestir corbata en la mesa del domingo. Acá aparece el ALTA VISTA ATEMPORAL BLENDcon potencia, tipo motor de Torino 6 cilindros. Para el chanchito va a ir de diez. Y para tu viejo, más todavía. Ojo que puede que éste no lo encuentres en la vinoteca pero sí te cruces con otras versiones del Atemporal, si es así, lo más parecido es el Cabernet Sauvignon-Cabernet Franc, otro golazo del mismo vino.


Pero ya que hablamos de los padres, no falta el domingo con los ñoquis de la vieja. Mamá amasa por más artrosis que tenga. Llega el domingo y desayuna 5 mates con edulcorante que le pone a la pava y a vos te hincha tanto las pelotas que no se pueda usar la pava para otra cosa. Mientras come galletitas de salvado, empieza a quejarse de que tiene que cocinar las papas para hacer los ñoquis, y que viene tal y tal otro que está medio peleado con no sé quién, y que se olvidó de comprar el queso, así que perdiste, te toca ir hasta el chino a comprar queso y pelearte con el de la caja porque se hace el que no te entiende para venderte el queso más caro. Pará la mano, chabón, no me quieras clavar con ese queso vencido. Bueno, en el mismo súper podés comprar el TRAPICHE RESERVA MALBEC. Si bien yo lo compraría en una vinoteca, es un vino que se consigue en supermercados. Malbec rico y adaptado al paladar del argentino promedio bebedor o nuevo-bebedor de vinos. No falla nunca, y este Reserva tiene ese toque áspero del que carece el clásico, pero no deja de ser un vino accesible, y muy bien va a ir con tu vieja, los ñoquis, y si viene algún pariente que no te bancás mucho, comprate dos botellas, así te agarra modorra temprano y te podés ir a dormir la siesta.


Tampoco falta el domingo que no pintó cocinar nada y piden empanadas de carne, porque se olvidaron de llamar temprano a la pizzería y quedaron de carne y de roquefort (esas que no come nadie). Para acompañar las empanadas y las charlas de cómo fue la semana para cada uno yo descorcharía un ANIMAL CABERNET,vino de relación precio calidad que me sorprende, porque seguís en los 100 mangos y pico, y tenés un Animal en la botella, pero controlado y dócil. Además podés regalárselo a algún amigo tuyo haciendo la típica joda del nombre: "Este vino lo pensaron en vos, Animal". Seguro que le termina gustando, y encima te agradece por el piropo.

El domingo que te toca caer en lo de tu suegro, tenés que llevar algo que se destaque. El suegro es un ser que recibe mejores regalos porque, si te ponés a pensar, estás robándole una cría de la casa. Mínimo gastate unos mangos. Salvo que te vengan con un menú veggie insípido (momento ideal en el que vas a poder hacer camarilla con tu suegro para disparar a una parrilla cercana), casi cualquier carne va a ir bien con el PULENTA GRAN CABERNET FRANC. Sí, lo sé, estoy recomendando un vino por encima de los trescientos pesos. Pero ¿qué son $300 hoy en día? Imaginate la bronca que tiene tu suegro porque su ave preferida deja el nido por tu culpa y se tiene que quedar con su mujer por el resto de sus días… ¡Al menos dale una alegría al pobre tipo! Este Cabernet Franc es, a mi gusto, el mejor que probé hasta ahora en la Argentina. Picante, pero con ese picante fresco que te dan los ajíes crudos (cuando lo huelo siento que estoy picando ajíes verdes). Para mí es un vino espectacular, y está formulado para romperle el bocho a cualquier persona fanática del vino.

Si te toca brindar y no querés descorchar una sidra de dudosa calidad o un espumante fermentado en tanques de acero como si fuese un mayorista de gaseosas, algo de excelente relación precio calidad es el RUCA MALEN BRUT. A mi gusto es un espumante que bien va con un brindis para cerrar una cena con gente grande, que no está para “juguitos dulces” y sabe reconocer que el método tradicional sigue siendo la mejor opción en espumantes hoy en día. Brindás con tu suegro con este champucito y te lo guardaste en el bolsillo por el resto del año.

A vos, pebete, que estabas organizándote el día de los enamorados y no sabías cómo sorprender a tu novia. Googleaste “día de los enamorados” y terminaste viendo videos de gatitos. Acá te tiro la posta. RENACER ENAMORE, desde el nombre hasta el sabor, el vino es perfecto para una velada así. No importa lo que te digan las minas acerca de ser cursi. Se hacen las superadas pero cada vez que te ocupás de los detalles para intentar tocarle el corazón ellas se van a morir por dentro, por más que no lo quieran reconocer. Les encanta que seas un romanticón, y como les encanta descorchar, el Enamore es la mejor forma de decirle: te quiero. Yo me enamoraría si me descorchan ese vino, con esa entrada apenas dulce pero intensa, como un beso bien puesto. No le preguntes, vos besala con fuerza. En medio de la emoción volvé a servirte vino.


Obviamente que si querés chapear con amigos no vas a ir con vinos tan caros. A mí me duele cada vez que tengo que descorchar algún vino por encima de los doscientos pesos, entonces decido llevar el MELIPAL CABERNET FRANC. Vino de una bodega no tan conocida que te va a sorprender pero sin ser excesivamente violento como otros de la misma cepa. Dentro de los 150 pesos plantás en el centro de la mesa un vino desconocido, que seguro les va a gustar a tus amigos, desde fiambres a picada, desde cuadraditos de crudo hasta paté casero.


Y hablando de un vino para tomar con picada, vamos a descorchar un LAMADRID CABERNET FRANC (para que lo ubiques rápido es uno de etiqueta naranja). El vino es perfecto. Perfecto digo porque tiene un bajo costo, se deja tomar pero tiene ese no se qué de la cepa que te avisa a cada sorbo que prestes atención, al vino, a la picada, a la charla entre amigos. Sean amigos, o juntada de parejas, pinchando con escarbadientes el salame, el queso, las papitas y alguna que otra cosita caliente, este Lamadrid parece que está en posición adelantada, en tu boca.


No nos olvidemos de nuestros amigos hipsters. Señora, sepa muy bien que sus hijos tienen amigos hipsters. Y con la gente que curte esa onda se suele pedir sushi, nada sofisticado, de hecho se pide en algún delivery que más o menos te sirve pescado dentro de una cadena de frío coherente. Pero obvio, se pide sushi. Y para el sushi me gusta el PINOT NOIR DE DOÑA PAULA. Es suave, tiene un dejo a humedad de ropero viejo que está perfecto que se lo sientas. Desmitifiquemos el tema del vino picado: si tiene ese aroma a pulóver de la abuela lleno de polillas, está bien. El Pinot de Doña Paula es suave, tranquilo, apenas entra y se desliza por la boca. Excelente para sumarle sofisticación al sushi hipster, porque el hipster ante todo rompe esquemas, y no te va a tomar un vino blanco porque ese lo recomienda cualquiera. Con tus amigos de lentes de marco grueso, camisa a cuadros con remera por dentro, o musculosa de Blondie casi mostrando las tetas y borcegos a colores, ya sabés qué descorchar.

Tengas los amigos que tengas, sean estos Hipsters, los futboleros, los que comen asado o las colas Reef (si tenés esas amigas seguramente seas un tipo muy envidiado), no hay mejor brindis que el LAGARDE DOLCE. Este espumante tiene todo lo que un joven puede pretender. Se te hace un vicio cuando lo tomás. Dulce pero frutado, con poco alcohol, ideal para brindar y brindar sin sentir la aspereza y la sequedad del vino o el espumante extra brut. Hice la prueba abriendo uno en la noche previa a navidad con amigos y si tenía una caja nos bajábamos la caja completa. Por eso fue fundamental que haya estado en el brindis de mi casamiento. Quería que la gente tome algo rico pero pueda volver a casa sin estacionar el auto dentro de la cabina del peaje. El Lagarde Dolce se adapta desde la fiesta de la espuma en un boliche hasta el brindis con los chicos después de que te tiraron harina, huevos y leche por recibirte. 


Se viene el postre, y para el postre tenés vinos dulces de todo tipo, pero para mí el postre es tirarme en el sofá a mirar la tele. A veces sin nada dulce a qué hincarle el diente. Así que en ese momento me abro un CICLOS MALBEC TARDIO DE EL ESTECO. Me gusta porque tiene el dulzor exacto como para buscar algún chocolate que tengas dando vueltas por la alacena y mirarte un capítulo de Friends The Big Bang Theory, mientras la noche se te va haciendo más lenta.

Para finalizar me compraría un vino para guardar, de esos que le escribís la fecha y, mirando a tu pareja con cara de feliz cumpleaños le decís: este vino lo vamos a abrir dentro de 10 años. Si se atora y tose, perdiste, no llegan a los diez años. Pero vale la pena esperar a un SAN PEDRO DE YACOCHUYA CABERNET SAUVIGNON, o el Blend, da igual, son vinos que se bancan muchos años, tienen su personalidad, y podés estar tranqui que para el 2025 te habrás olvidado de esta nota, del Guerrillero, del quilombo del dólar, de las elecciones, pero te vas a acordar del momento exacto en el que decidiste guardar una botella con jugo de uva, y mucho trabajo de gente.


Porque si lograste guardar un momento por tanto tiempo, te ganaste el plazo fijo más importante de tu vida.

Chin, chin.


El Guerrillero Culinario


https://instagram.com/guerrilleroculinario/https://twitter.com/LaGuerrillaFoodhttps://www.facebook.com/GuerrilleroCulinariohttps://www.youtube.com/c/GuerrilleroCulinarioOK





2 comentarios:

Natalia Montero dijo...

No lo había leído, lpm! Me encantó. ¿Puedo tener el atrevimiento de sumar un Malbec al postre? Colomé...el de etiqueta azulcita. Dueleee al bolsillo, pero cuando tengo la suerte de que en mi cumple se acuerden de ese vino; lo disfruto en el sillón; y a veces, solo a veces, acompañada. Jajaja.

Unknown dijo...

genial ahora me toca a buscar algunos por Brasil a ver si los encuentro gran blog grandes las notas