La Casa Polaca – Un lugar para reincidir



Nombre: La Casa Polaca
Tipo: Restaurante
Estilo: Cocina Polaca, Centroeuropea
Dirección: Jorge Luis Borges 2076
Teléfono: 4899-0514



Evaluación
Cocina: Excelente
Ambientación: Buena
Atención: Inmejorable
Precio: $65 por persona (U$S 17 aproximado)

Ideal para: Grupos de 4 o más personas, parejas, familias con chicos no muy chicos.


Recuerdo el slogan de unicenter diciendo “Lo importante no es que vengas, sino que vuelvas”; ver al mozo abrazarse en plena paranoia por la gripe h1n1 nos expresa algo: todos los que fueron a comer, volvieron.

Con este restaurante me pasó algo peculiar. La primer vez que lo quise conocer, no lo logré encontrar. La segunda estaba cerrado por reformas. La tercera llegué y estaba todo reservado. La cuarta fue la vencida.

Desde el momento que uno llega se da cuenta que si no quedara en pleno Palermo tendría el mismo éxito. La vereda está rota, los andamios puestos para reparar el frente y el restorán situado al fondo, como un PH por pasillo. Al entrar la ambientación cambia bastante, nos encontramos con un patiecito ideal para noches de primavera o verano, y una edificación completamente vidriada.

El Salón, en forma de “L” no es muy grande pero la distancia entre las mesas es aceptable aunque, cual bodegón, es bastante ruidoso.

Para comenzar había una panera que tenía Pan Francés, tostaditas y un típico pan centroeuropeo integral, lleno de semillas de una textura similar a un budín, con una pasta de queso crema y verdeo.

Decidimos probar los buñuelos de papa (PLACKI ZIEMNIACZANE, $17), muy parecidos a la papa suiza que se puso de moda en Brasil, simples de sabor, yo los combinaría con alguna salsita, como sobraba el queso crema, fue una combinación interesante. No probamos la sopa de remolachas porque cuando leí la carta la vi en entradas frías y no me di cuenta que también estaba disponible caliente. Acto fallido que me obliga a volver para probarla.
La Carta invita a volver y tiene la variedad necesaria para satisfacer paladares de varios gustos cosa que, por ejemplo, varios lugares orientales no pueden cumplir.

Uno de los platos fue el gulasch (Gulasz, $29) que, a diferencia de la costumbre sólo los 29 viene con ñoquis, el resto de los días se sirve con papa hervida. También la salsa es diferente a la receta más utilizada en Argentina porque no lleva ají morrón, sino una salsa pura y exclusivamente a base de pimentón. La opción es interesante, el plato abundante.

El otro plato fue un guiso de chucrut (BIGOS, $33) con carnes varias guisadas, las que se deshacían al tocarlas con el tenedor, con una salchicha ahumada casera que ya está en el primer puesto de embutidos que probé, también algunos hongos que acompañaban el sabor intenso del guiso y un mini bol, del tamaño del cuenco de salsa de soja para sushi, lleno de mostaza de Dijon, que fue el cierre perfecto para reconocer el nivel de calidad que, hoy en día, es tan difícil de encontrar. Veremos más adelante, pero creo que encontré MI plato en este restaurante. La intensidad y acidez del chucrut combinado con el resto de los ingredientes me hizo sentir que no era necesario visitar Cracovia (Kraków). Este plato fue más abundante que el anterior, pero el repollo al finalizar la noche no resulta tan pesado como las carnes o las pastas. Sin embargo escuché en una mesa contigua que uno de los comensales reclamaba que su Pollo a la Paprika (KURCZAKA w SOSIE z PAPRYKI) era chico al mismo tiempo que reconocían que el proveedor les estaba dando pollos chicos y estaban buscando forma de resolver el problema.

Tengo un método, el cual siempre que puedo lo ejecuto, para saber si el mozo es buen mozo o no. Pregunto: ¿Qué me recomendás de postre? Es indispensable que los mozos conozcan todos los platos, los hayan probado y sepan recomendar. Al mismo tiempo que le pedí a Antos, nos respondía con una cara que denota el orgullo de la casa por la tarta de manzana con la bocha de helado (SZARLOTKA, $20). Para arrancar, no es un stroisel, es una tarta de manzana completamente diferente a las tartas de manzana que uno probó. La textura de la manzana era casi compota, la masa firme y el crocante de la cobertura impecable. Después me di cuenta leyendo la carta que este es un lugar para venir de a 4 a 6 personas, a probar varios platos y varios postres, sólo pensar en una Tarta de Queso con Pasas de Uva, Crepe de Crema Pastelera con Caramelo de Manteca o cualquiera de las copas heladas que tienen, hay que ser muchos para poder compartir y probar un poco de cada uno.

Nos quedamos charlando mucho tiempo (mínimo media hora) con Antos, el cual nos contó montones de experiencias tanto en Polonia como España y fue en ese momento donde reivindiqué mi ideal de gastronomía, donde lo importante no es el plato, la decoración o el precio, sino el momento que uno atesora en su mente, el recuerdo que uno tiene plasmado como un cuadro de Gustave Caillebotte. Pedimos la cuenta, $135 más la propina, y nos trajeron un licorcito de frutos rojos casero. La Casa Polaca resultó un lugar ideal para ir tanto en pareja como en grupo grande, recomendando lo segundo para probar la variedad de los platos, no esperando un lugar romántico y silencioso pero sí un lugar distinto y agradable, con precios dentro del estándar para cenar recibiendo a cambio una calidad de productos impecable y una atención similar a comer en la casa de nuestros padres o nuestros nonnos. Recuerde sí o sí reservar porque siempre está lleno y diríjase con los ojos cerrados a dejarse llevar por las recomendaciones y el instinto.


3 comensales:

Humpty Dumpty dijo...

La verdad, el lugar un lujo, la comida a la altura de las expectativas y bueno, la atención... qué decir, Antos (el mozo y, presumiblemente, uno de los dueños del lugar) nos regaló un momento de lujo. Vuelvo por la comida, y por su conversación afectiva y desinteresada. Realmente te hacen sentir como en casa.

Anónimo dijo...

Hola, nobleza obliga 2. Fui hace unos días acá, siguiendo la sensibilidad que me propuso tu comentario y la coincidencia con respecto a "Huntertürkheim", y la pasé muy bien también. Un ambiente cálido (hasta el punto que en algún momento de la noche bajaron un poco la temperatura del lugar), propicio para citas (al menos así lo veo yo, shik-shik) y que hace más que agradable la estadía.
Nuevamente te secundé en el plato: elegí el Bigós (que ya no está $33 sino $39) y me gustó mucho. Lejísimo de Cracovia, me gustó leer que el sabor de ese plato era digno de su tierra de origen.

Nuevamente gracias por los consejos. Veré qué me depara la próxima voltereta gastronómica. A chequear el listadoooo...

Vayan para usted mis felicitaciones, Le Cuisinier.

Au revoir . Gustavo.

Ana O'Reilly dijo...

Efectivamente, Antos es el duenio. Es un amor y un cago de risa, yo lo conoci en un casamiento y no pare de reirme.

La comida es espectacular! mi plato preferido son los pierogis de carne con salsa de hongos. Muy rico.